Figura 1.- Algoritmo diagnóstico de la acromegalia. SOG: sobrecarga oral de glucosa. Fuente: Modificado por partir de: Cordero RA, Barkan AL. Diagnosis of acromegaly. Endocr Metab Disord. 2008;9:13-19, y Giustina et al 

De hecho, en los individuos sanos, la hiperglucemia suprime la secreción hipofisaria de GH y, por lo tanto, los niveles séricos de GH disminuyen. Aunque el mecanismo de esta reducción no es del todo conocido, la explicación más plausible parece ser el aumento de la somatostatina hipotalámica mediado por la glucosa. 

Cuando un adenoma hipofisario secreta GH de forma autónoma y en exceso, esta regulación fisiológica se pierde y los niveles de GH ya no son suprimidos por la glucosa oral. 

Medición de los niveles séricos del IGF1.- La prueba diagnóstica bioquímica de primera línea es la determinación de los niveles de IGF1 y es la recomendada para los pacientes con manifestaciones clínicas de acromegalia típica. 

De hecho, la medición del IGF1 es más simple que la medición de la GH porque solo requiere una muestra de sangre de cualquier momento del día. 

En pacientes sin manifestaciones típicas de acromegalia pero con afecciones asociadas, incluyendo apnea del sueño, diabetes mellitus tipo 2, artritis debilitante, síndrome del túnel carpiano, hiperhidrosis e hipertensión, o que tengan un tumor hipofisario, también se recomienda la determinación del IGF1. 

Debido a su importancia clínica en el diagnóstico y seguimiento de la acromegalia, lo autores enfatizan el valor de algunos puntos metodológicos en cuanto a la medición del IGF1. 

Se destaca que se hallan concentraciones séricas de IGF1 por encima de la media en el embarazo normal, la pubertad y el período pospuberal, mientras que los niveles por debajo de la media se observan en la diabetes no controlada o la insuficiencia renal. En consecuencia, estos escenarios pueden dificultar el diagnóstico de acromegalia mediante 

el análisis del IGF1. 

Medición de los niveles de GH. La medición de los niveles de GH es considerada el diagnóstico bioquímico de segunda línea, ya que para hacer el diagnóstico una muestra no suele ser suficiente. 

El nivel basal de GH sérica (matinal o al azar) está elevado en la acromegalia. Sin embargo, también se pueden encontrar niveles elevados de GH en individuos sanos debido a la naturaleza episódica de la secreción fisiológica de GH, lo que resulta en niveles de GH que oscilan entre indetectables (la mayoría de las veces) y máximos, pudiendo alcanzar los 30 μg/l. 

De hecho, la secreción de GH por la hipófisis está sujeta a la doble regulación de la somatostatina hipotalámica y la GHRH. Cuando predomina la somatostatina (la mayoría de las veces), los niveles de GH son muy bajos, mientras que cuando predomina la GHRH, se observan niveles pico de GH (aproximadamente una docena de picos/día, principalmente durante el sueño). Por lo tanto, la guía clínica de la Endocrine Society recomienda no confiar en las mediciones de los niveles de GH de muestras aleatorias para hacer el diagnóstico de acromegalia. 

Por el contrario, en pacientes con niveles séricos elevados o no concluyentes de IGF1, se recomienda confirmar el diagnóstico cuando no se produce la supresión de los niveles de GH (hasta <1 μg/l) después de la hiperglucemia confirmada durante una prueba de tolerancia a la glucosa oral. 

Este punto de corte de GH, 1 μg/l, probablemente debería reducirse a ≤0,3 μg/l porque, con el uso generalizado de la quimioluminiscencia sensible o ensayos fluorométricos con límites de detección

por Dr

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