Imagen 164.- Angiomatosis encefalotrigeminal. Síndrome de Sturge-Weber. Paciente de sexo masculino, de 25 años de edad, portador del Síndrome de Sturge Weber, que acude a consulta para evaluación y tratamiento de mancha facial. La evaluación clínica del paciente revela un biotipo dolicofacial y asimétrico en la vista frontal. Se aprecia nevus cutáneo facial (en vino de oporto) que abarca la frente, ceja, el parpado, el ala de la nariz, y parte del maxilar superior y del labio del lado derecho (con leve hipertrofia) de la cara. Se observa sonrisa gingival y función labial competente. Imagen 165-  Angiomatosis encefalotrigeminal. Síndrome de Sturge-Weber. En la vista lateral el paciente exhibe un perfil facial convexo, evidenciándose en mayores detalles la disposición y el trayecto del nevo. Perfil labial asimétrico. Imagen 166- Angiomatosis encefalotrigeminal. Síndrome de Sturge-Weber. Radiografía AP de cráneo. Se aprecia un mayor crecimiento del seno maxilar derecho.  No se observan calcificaciones cerebrales.  Imagen 167.- Angiomatosis encefalotrigeminal. Síndrome de Sturge-Weber. Hipertrofia e hiperemia de las encías ipsilateral. Imagen 168.- Angiomatosis encefalotrigeminal. Síndrome de Sturge-Weber. Angiografía facial en 3D.- Aumento de colaterales de la arteria facial derecha. Hipertrofia ósea.
Imágenes 169-170-171.- Angiomatosis encefalotrigeminal. Síndrome de Sturge-Weber. Paciente de 57 años de edad con nevo angiomatoso en mancha de vino de  oporto que sigue la dermatoma del nervio trigémino del lado izquierdo y que a nivel de la cabeza se proyecta hacia el lado derecho cruzando la línea media. A esta altura se torna macular.  Negaba crisis convulsivas. A  la exploración no se evidencio compromiso del SNC. No  aceptó estudios neuroradiológicos, por lo que no se descarta de plano compromiso vásculo-cerebral. Imagen 172- Angiomatosis encefalotrigeminal. Síndrome de Sturge-Weber. Biopsia de la lesión. Histopatología.- Grupos de capilares dilatados (flechas), separados con un escaso estroma fibrótico maduro. Eritrocitos intraluminales.
Imágenes secuenciales 173-174-175-176-177-178.- Angiomatosis encefalotrigeminal. Síndrome de Sturge-Weber.  Paciente de 19 años de edad con antecedentes de síndrome convulsivante a la edad de 2 años. Refiere que en la actualidad han remitido sin terapia específica. Presenta angioma facial en V1, V2 y V3 de lado izquierdo, y V1 y V2 lado derecho que deforman la cara. Además angioma cervicotorácico alto. A nivel de la cavidad oral hemangioma en trígono retromolar y en la superficie del paladar y hemilengua izquierda. Según la paciente las lesiones vasculares han estado presentes desde su infancia y el crecimiento de las mismas siguió a su desarrollo pondoestatural. Sindactilia cutánea del 4to y 5to dedos pie derecho. En la radiografía AP de ambos píes, se observa hipoplasia parcial de 4to y 5to dedos. Faltan las falanginas del 5to dedo del píe derecho y falangina de 5to dedo píe izquierdo. La hipoplasia y la ausencia de falanginas son malformación que no está descrita. Segundo y terceros  dedos de ambos píes más largos que el primero. Se efectuaron estudios de neuroimágenes. Véase las imágenes 179-180. Sigue…..
Imágenes 179-180.- Angiomatosis encefalotrigeminal. Síndrome de Sturge-Weber. Radiografías AP y Lateral de cráneo.– Hiperostosis endofrontal. El compromiso óseo como el crecimiento óseo del cráneo, así como las alteraciones de los huesos de los píes son malformaciones que hasta la fecha no han sido descritas. Sigue….
Imagen 181.- Angiomatosis encefalotrigeminal. Síndrome de Sturge-Weber. Se realiza Angiotomografia de cerebro de la paciente de la imagen 173.- Se realizan cortes de 0.65 mm axiales y en reconstrucción volumétrica visualizándose: Calcificaciones que tienen densidad de 683 UH a nivel de la corteza cerebral occipito-temporal izquierda. Hiperostosis endofrontal. Adecuada diferencia entre sustancia gris y blanca. No se observó masas sólidas. No se visualizó desviación de la línea media. Sistema ventricular simétrico sin hidrocefalia y densidad normal. No se aprecia sangre en el espacio subaracnoideo. Luego de inyectar medio de contraste no se advierten cambios en las variables densito métricas. No se visualiza arteria comunicante posterior izquierda. Vasos de neoformación que suplen la vascularización a nivel occipital izquierdo más dilatación de senos venosos. Micro fístula arterio-venosa?. Angiotomografia del cuello: Cortes de 0,65 mm axilares y en reconstrucción volumétrica visualizándose: Columna cervical alineada. No adenopatías, ni hernia discal. Glándula tiroides normal. No alteraciones vasculares. Canal aéreo orolinringeo normal. (Colaboración de los Alumno: Ana María Albán Tapia; Nora Álvarez Pérez; Leonel Baños Guerrero; María Bernabé Catuto; María Cabezas Bohórquez; Héctor Díaz Roca; David Gabino Orrala; Claudia Tamayo Comas; Rivas Ossa Geovanna; Valeria Huaca De la Rosa; Evelyn León Ramírez; Isabel Mannsur Nicola; María A. Marmolejo Araujo; Diego Ordoñez Raffo; Paola Chamorro Cortez; Johana Escobar Rosero; Dider García Quiñonez; Adrián Hidalgo Delgado; David Jaramillo Andramuño; Ariel Paz Saavedra; Katherine Sepúlveda López, Ecuador).

INFORMACIÓN BÁSICA: Síndrome de Sturge-Weber (SSW) o Angiomatosis encefalotrigeminal (ORPHA:3205/CIE-10:Q85.8/OMIM:185300).- El  SSW (denominada la cuarta facomatosis) es un síndrome congénito Es esporádica y de etiología desconocida.

El SSW, es el más frecuente de los síndromes neurocutáneos, perteneciente a las denominadas Facomatosis.  Se trata de un trastorno congénito, esporádico y de etiología desconocida,  caracterizado por una malformación vascular cutánea (facial uni o bilateral), que afecta a las leptomeninges,  al  cerebro ipsilateral y ojos, caracterizadas por una mancha color vino de oporto en el área facial del nervio trigémino, malformación vascular de las leptomeninges, epilepsia, retraso mental, déficit neurológico, compromiso ocular, glaucoma y aumento de la vascularización de la retina. El diagnóstico precoz es primordial, por los estudios, interconsultas y terapéuticas a realizar; éste debe sospecharse aunque la clínica dermatológica no sea muy manifiesta.

Prevalencia.- Afecta ambos sexos por igual, no presenta carácter hereditario, pero se han descripto casos familiares. Tiene una incidencia de 1/50 000 a 1/230 000 personas.

Etiología.- La etiología de SSW está probablemente asociada con el mosaicismo somático. Huq et al informaron evidencia de mosaicismo somático en 4 pacientes con SSW.  Dos tenían biopsia de piel de las manchas en vino de oporto, y los otros 2 tenían angiomas leptomeníngeos de hemisferectomía. Se observó la inversión del brazo cromosómico 4q y la trisomía 10 en un paciente cada uno. Shirley et al identificaron una mutación activadora somática c.548G-> A en GNAQ (en el cromosoma 9q21) en muestras de tejidos afectados, en 23 de los 26 participantes del estudio con SSW.

Anteriormente, la mutación somática recurrente c.548G4A (p.R183Q) en el gen G-α q (GNAQ) se identificó como causante en SSW y pacientes con tinción de vino de Oporto no sindrómico usando genoma completo secuenciación Mitsuko Nakashima et al investigaron mutaciones somáticas en GNAQ mediante secuenciación de próxima generación. Primero secuenciaciaron  amplicones dirigidos de 15 muestras emparejadas de sangre-cerebro en SSW esporádica e identificaron la mutación somática recurrente en c.548G4A en el 80% de los pacientes (12 de 15). El porcentaje de alelos mutantes en los tejidos cerebrales de estos 12 pacientes varió de 3.6 a 8.9%. No encontraron otras mutaciones somáticas en ninguno de los siete exones GNAQ en los tres pacientes restantes sin c.548G4A. Estos hallazgos sugieren que la mutación GNAQ somática recurrente c.548G4A es el principal factor genético determinante para SSW e implica que otro (s) gen (es) candidato (s) mutado (s) pueden existir en SSW.

Se ha informado que los vasos corticales malformados en SSW están inervados sólo por las fibras nerviosas simpáticas noradrenérgicas y también se ha observado una mayor expresión de endotelina-1 en los vasos intracraneales malformados. Estos hallazgos pueden sugerir una mayor vasoconstricción en estos vasos sanguíneos anormales, ya que la endotelina-1 es un péptido asociado con la vasoconstricción.

Figura 14 .- La activación de mutaciones en la codificación de GNAQ para una subunidad alfa de una proteína G conduce al síndrome de Sturge-Weber y a las manchas de vino de Oporto. GNAQ está implicado en la transmisión de señales de los receptores en la membrana celular a la vía MAPK, que está implicada en el crecimiento celular. Por lo tanto, una mutación activadora aumentaría la señalización por esta vía, lo que puede conducir a las malformaciones capilares observadas en el síndrome de Sturge-Weber y las manchas de vino de Oporto.  Fuente: Ingo Helbig. Investigador de Neurología infantil y genético de la epilepsia en el Hospital de Niños de Filadelfia (CHOP), EE. UU. Y el Departamento de Neuropediatría, Kiel, Alemania.

La fibronectina es una molécula importante en la regulación de la angiogénesis, el mantenimiento de la barrera hematoencefálica y la estructura y función de los vasos sanguíneos, así como las respuestas de los tejidos cerebrales a las convulsiones. Comi et al informaron que, en pacientes con SSW, se observó una disminución de la expresión de fibronectina en los vasos sanguíneos leptomeníngeos, mientras que se observó una mayor expresión en los vasos parenquimatosos. La circunferencia de los vasos sanguíneos leptomeníngeos se redujo, mientras que la densidad de los vasos sanguíneos aumentó en SSW.

En general, en SSW, una mutación somática activante en el gen GNAQ (p.Arg183Gln), visto en la mayoría de los casos  en el cromosoma 9 (en 9q21.2), parece causar alteraciones en la regulación de la estructura y la función de los vasos sanguíneos, inervación de los vasos sanguíneos y expresión de matriz extracelular y moléculas vasoactivas (Figura 14).

 Patogenia.- El SSW es un síndrome no hereditario de etiología desconocida. Se piensa que está causado por mutaciones somáticas en el gen GNAQ 1 que afectan al primordio neural anterior antes de la migración de la cresta neural cefálica.  Aunque en algunos pacientes se ha demostrado una expresión incrementada del gen de la fibronectina en fibroblastos obtenidos de tejidos lesionados, atribuyéndole un papel en la patogénesis.

Shirley et al., realizaron la secuenciación del genoma completo en tejido afectado o no afectado de tres individuos con SSW. En los tres individuos, identificaron la misma mutación c.548G-> A en GNAQ que da como resultado una sustitución de aminoácidos p.Arg183Gln. En una muestra más grande de 26 pacientes con SSW, identificaron la misma mutación en el 88% de los individuos. Asimismo, la mutación se encontró en tejido de biopsia afectado en 6/7 pacientes con manchas aisladas de vino de Oporto. En pacientes en los que estaba disponible la combinación de tejido afectado y no afectado, se pudo demostrar que la mutación era somática.

El gen GNAQ codifica para G-alfa-q, una subunidad de proteína G que participa en la señalización intracelular aguas abajo de proteínas transmembrana.   Específicamente, GNAQ está implicado en la señalización dentro de la MAPKruta de la fosfolipasa C. Muchas de las señales celulares implicadas en el crecimiento celular operan a través de estas vías. Utilizando un ensayo informador para la vía MAPK, los autores pudieron demostrar que la mutación GNAQ dio como resultado una activación de la señalización aguas abajo.  Esto sugiere que la mutación GNAQ produce una hiperactividad de esta vía. Se han notificado otras mutaciones somáticas activadoras en GNAQ en el melanoma uveal, una forma rara de cáncer de ojo. Las mutaciones subyacentes, sin embargo, conducen a una activación más fuerte de la vía MAPK. Esto sugiere que el grado de activación puede influir en el fenotipo resultante de la mutación somática.

Manifestaciones clínicas.- Como en otras facomatosis, las lesiones se localizan en la piel, los ojos y el sistema nervioso. Las alteraciones fundamentales de la enfermedad son: angioma plano facial, epilepsia y calcificaciones cerebrales. Las mucosas de la boca resultan afectadas en un tercio de los enfermos. Las características clínicas neurológicas incluyen epilepsia, déficits neurológicos y problemas cognitivos. Las crisis epilépticas ocurren en el 75% de los pacientes, suelen ser el síntoma de presentación después de las manifestaciones cutáneas. Los déficits neurológicos focales van a depender de la localización de la lesión angiomatosa intracraneal, así en los casos que se afecta el territorio occipital presentara alteraciones campimétricas.

También pueden presentarse con hemiparesia.

Las cefaleas y migrañas también son frecuentes en los pacientes con SSW  (Lissotto et al; 2004, Taddeucci et al; 2005). Casi un 83% de los pacientes presentan problemas cognitivos (Sujansky E 1995). Dos tercios presentan retraso psicomotor en la infancia y casi un 50% presentan un retraso mental significativo al final de la niñez. (Comi et al; 2006).

Con respecto a los síntomas oculares la anomalía de los vasos sanguíneos en el ojo, predispone al aumento de la presión intraocular y al desarrollo de glaucoma en un 60% de los casos.  El angioma ocular aparece en el 30 % de los casos y afecta las coroides y la esclerótica ocular, y es ipsilateral al angioma cutáneo.

La malformación vascular capilar asociada, llamada «mancha en vino de oporto», compromete el área facial inervada por la primera rama sensitiva del nervio trigémino, particularmente el párpado superior y la zona supraorbitaria. Puede tomar las ramas maxilar y mandibular del mencionado nervio, con sobrecrecimiento óseo o

de las partes blandas de la zona. Este angioma cutáneo facial, el nevus en vino de oporto, presente en el nacimiento, frecuentemente en el territorio cutáneo inervado por primera rama del trigémino.

Imágenes 17 con fines didácticos.- Imagen A: Angioma ocular en la coroides y la esclerótica. Imagen B: En estudio del fondo de ojo suele mostrar una elevación anaranjada localizada en el polo sur del ojo. Fondo de ojo en “salsa catsup”. Imagen  C. Estudio del fondo de ojo en un paciente con SEW, adviértase hemangiomas difusos de la coroides (flecha discontinua) y elevación nodular (flecha continua) con exudado retinal.

Únicamente entre el 10-20% de los pacientes que presentan estos hallazgos cutáneos presentan afectación del sistema nervioso central. El angioma leptomeníngeo suele ser unilateral pero en un 15% de los casos es bilateral. También puede presentarse las características neurológicas y neuroradiológicas típicas sin afectación cutánea, aunque esto es menos frecuente (Comi et al; 2003).  En la evolución, la lesión tiende a oscurecerse y a adquirir zonas nodulares que imprimen a la lesión un aspecto desagradable como lo he podido observar. Puede estar ausente en la forma «frustra» del síndrome. El 37% de los pacientes presenta lesiones bilaterales, las cuales pueden estar asociadas a compromiso intracraneal unilateral o bilateral y el 36% puede tener malformaciones vasculares en las extremidades o el tronco. Se han descripto casos de localizaciones atípicas, o sin malformación facial evidente, como cuero cabelludo o mucosa oral, fuera del área trigeminal, asociados a anomalía leptomeníngea.

Ante la sospecha diagnóstica es oportuno realizar interconsultas con neurología y oftalmología; asimismo, solicitar estudios por imágenes para descartar patologías asociadas.

Las manifestaciones neurológicas se relacionan con las malformaciones vasculares que afectan la piamadre  o angiomas leptomeningeos (angioma pial), suelen ser ipsolaterales a la mácula cutánea y, frecuentemente, se asocian calcificaciones ipsolaterales, hemiatrofia cerebral progresiva y otras anormalidades capilares y venosas. También la alteración vascular pial puede aparecer aislada en el 13% de los pacientes, sin el angioma  de la coroides ni facial.

El curso clínico de los portadores del SSW guarda una relación estrecha con las malformaciones neurológicas y los cambios neurorradiológicos, pero no con el tamaño de la lesión vascular facial; todo el hemisferio cerebral puede estar afectado.

La manifestación neurológica más constante es la presencia de convulsiones, que afectan al 75- 90% de los pacientes. En el 45%, las crisis epilépticas se inician antes del año de vida, con un pico entre los 3 y 6 meses de edad. Sólo el 7% de los pacientes inicia sus crisis después de los 5 años. Al principio, son comunes las crisis parciales motoras o las crisis tónicoclónicas generalizadas. Con menos frecuencia ocurren los espasmos infantiles, las crisis mioclónicas y atónicas.

Es usual la presencia de crisis frecuentes y prolongadas de difícil control farmacológico, que se logra controlar en el 47% de los pacientes. El inicio de las crisis por debajo de los 2 años hace más probable su refractariedad;  algunos autores refieren que las crisis epilépticas son más frecuentes e intensas cuando existe afectación bihemisférica.

Imágenes 18 con fines didácticos.- RM craneal con gadolinio: Imagen D. Calcificaciones subcorticales en el lóbulo parietal izquierdo (punta de flecha). Imagen E: Reforzamiento leptomeningeo en el lóbulo temporo-occipital (flecha).

Puede haber déficit neurológico focal: como defecto motor hemiparético. (30-40%), que simula una parálisis de Todd. Persiste durante mayor tiempo, puede hacerse permanente.  31% de los pacientes presenta hemiatrofia de los miembros contralaterales al angioma pial.  Puede presentarse también hemianopsia homónima, cuadrantanopsia homónima y ceguera.

La RM craneal con gadolinio, permite visualizar las alteraciones de los vasos intracraneales en los pacientes con SSW. La angiografía demuestra disminución o ausencia de venas superficiales corticales en el área de la lesión y aumento de las colaterales.

El retraso mental afecta al 50-70% de los pacientes con posterioridad al inicio de las crisis epilépticas; el 2,5% desarrolla retraso mental grave.  Sólo el 8% de aquellos con lesiones bilaterales son intelectualmente normales. Las imágenes características de tomografía axial computada (TAC) cerebral o RMN, con gadolinio o sin él, pueden sugerir el diagnóstico aun antes del comienzo de las manifestaciones clínicas del SNC. La RMN ofrece mejor detalle que la TAC. Se puede observar la malformación vascular leptomeníngea que resulta en isquemia en los tejidos adyacentes, gliosis, desmielinización, calcificaciones, hemiatrofia cerebral y atrofias focales; ausencia de venas corticales superficiales adyacentes a la malformación y aumento de tamaño del sistema venoso profundo y del plexo coroideo ipsolaterales. Las calcificaciones con patrón de doble contorno que siguen las circunvoluciones cerebrales (en «vías de tren») se observan con la TAC, desde los primeros meses de vida y, con la radiografía de cráneo, desde los 7 años.

Hallazgos radiológicos:

  • – Calcificaciones corticales giriformes adyacentes al angioma leptomeníngeo.
  • – Puede observarse en TAC. Generalmente se encuentran en región occipital.
  • – Angioma pial: Puede ser enmascarado por las calcificaciones. Visible en TAC.
  • – RM: suele mostrar atrofia y calcificaciones.
  • – RM con gadolinio: Estudio más fidedigno para valorar la extensión del angioma pial.

 Los estudios Imagenológicos evalúan:

  1. Extensión de la malformación angiomatosa leptomeníngea.
  2. Grado de atrofia del parénquima.
  3. Posibles cambios isquémicos que afectan sustancia gris y blanca.
  4. Presencia y extensión de calcificaciones corticales.
  5. Prominencia de plexos coroides.
  6. Anomalías venosas del parénquima.

El EEG típico en estos pacientes es asimétrico, con actividad del hemisferio afectado reducida en voltaje y enlentecida. La afectación ocular es ipsolateral a la MV; se constata glaucoma, buftalmos, malformaciones vasculares de la conjuntiva, esclerótica, coroides y retina. Con menor frecuencia, heterocromía del iris, atrofia óptica, opacificación corneal y desprendimiento de retina. Estos hallazgos no fueron observados en nuestro paciente.

En el 25% de los pacientes pueden encontrarse lesiones asociadas en la boca, principalmente alteraciones vasculares de los labios y la mucosa oral, sobrecrecimiento óseo o de partes blandas y engrosamiento gingival, como en nuestro paciente.

El diagnóstico es clínico, al observar una malformación vascular facial en el territorio del trigémino y alteraciones en SNC. Además de las nuevas técnicas de RM que pueden ayudar en el diagnóstico temprano, los estudios con SPECT y PET indican que la reducción del flujo sanguíneo en el cerebro, junto con los cambios en la circulación causados por las crisis prolongadas, puede empeorar el daño neurológico en esta condición.

Diagnóstico diferencial.- Dentro de los diagnósticos diferenciales debemos considerar: anomalías vasculares aisladas o asociadas a síndromes: facomatosis pigmento-vascular; Síndromes de: Parkes-Weber, Rubinstein-Taybi, síndrome PHACES, defectos cardiacos y coartación aortica, anomalías oculares (microftalmia, atrofia de nervio óptico), malformaciones en fosa posterior: Hipoplasia cerebelosa, malformación de Dandy-Walker, entre otros.

Tratamiento.- La terapéutica de la epilepsia, será farmacológica o quirúrgica (o incluirá ambas). Las convulsiones responden a terapéutica anticonvulsiva en el 50% de los casos. Se recomienda el empleo de agentes antitrombóticos (aspirina) en lesiones de tamaño considerable, pues disminuyen los episodios trombóticos y el deterioro progresivo.

La hemisferectomía está indicada sólo en pacientes con malformación vascular leptomeníngea extensa unilateral, con hemiparesia unilateral y convulsiones intratables. Vázquez y col., en su trabajo sobre hemisferectomías y hemi-hemisferectomías, manifiestan que, para el manejo de las epilepsias refractarias al tratamiento farmacológico, dichos procedimientos ofrecen un alto índice de resultados positivos con baja morbimortalidad.

El tratamiento del glaucoma es, en general, arduo y los pacientes requieren cirugía.

La malformación vascular facial en general representa un problema cosmético. La terapia con láser de colorante pulsado es la mejor alternativa de tratamiento estético, con bajo riesgo y dolor variable. Se pueden también utilizar maquillajes cubritivos.

La estimulación precoz se destaca para mejorar el retraso mental y los déficit motores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 1. Tratamiento potencial mediante la inhibición de la activación constitutiva de la vía Hippo-YAP y Ras-Raf-MEK-ERK-mTOR mutación somática en GNAQ provoca una alteración de la autohidrólisis de Gαq con una sobreactivación vías descendentes, incluida una mayor actividad de mTOR. Actualmente se está estudiando el tratamiento con inhibidores de mTOR. mTOR, diana de la rapamicina. (La versión en color de la figura está disponible en línea). Fuente: Comi A. Current therapeutic options in sturge-Weber syndrome. Semin Pediatr Neurol. 2015;22(4):295-301

Comentario de los Editores: EL SSW se presenta desde el nacimiento, y cuya malformación vascular (angioma plano), se distribuye en un costado de la cara y del cráneo (pacientes que presentamos), y que corresponden a las ramas vasculares 1ra y 2da. En un tercio puede abarcar también la rama 3ra  del trigémino, o ser bilateral. Con el tiempo llega a ocasionar hipertrofia  de las partes blandas y a mostrar en su superficie elevaciones vasculares papulosas irregulares. El compromiso de la rama V1 y V2 da una sólida presunción de acompañarse de angiomatosis leptomeningea.  La cara pronostica el riesgo del cerebro.


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por Dr

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